Han pasado 70 años desde que…
- Tiare Aros
- Nov 30, 2025
- 2 min read
He tenido muy abandonado este blog, pero debo admitir que la vida me ha tenido de cabeza desde la última vez que escribí y ha sido duro para mi misma sentarme a analizar todo lo ocurrido, pero iremos por parte, no se me asusten.

La última vez que hablamos, estaba todavía en una fría localidad en Canada, Newfoundland. Pase mi primera navidad blanca, muy hermosa a la vista, pero siempre removiendo todas esas emociones y sensaciones de estar lejos de casa para fechas importantes como estas, que creo haber mencionado anteriormente en mi último post.
El asunto es que, no pude más con el invierno en canadá, la falta de sol y la tediosa jefa que tenía en el bar (convengamos que tiene 67 años y le costó que le llegara competencia con los clientes) y me fui de canadá, para pasar unas semanas en Stgo y luego me arranque a asia.
Resumiré mi paso por Asia en dos oraciones: Siempre valdrá la pena recorrer este hermoso subcontinente, lleno de gente honesta, paisajes alucinantes y comida deliciosa, sea donde sea que uno vaya. La segunda: uno siempre guarda la idea o esperanza de “que pasaría si” “quizás debería intentarlo de nuevo” “todos merecemos una segunda oportunidad” y les ahorraré el tiempo, el dinero y la energía; las cosas nunca dejarán de ser lo que fueron desde un principio, la gente no cambia, y no hay segunda oportunidad o chance que pueda enmendar el daño.

Me permití volver a intentar reconectar con alguien después de 2 años, y lamentablemente, fue una perdida de mi energía,amor y tiempo, porque ¿Saben que? si no te quisieron a la primera, no existe posibilidad alguna que te quieran después.
Después de esta tragedia, que no piensen que fue fácil, prácticamente rompió mi espíritu y alma, logre recuperarse de alguna manera, con la ayuda de mis amigos/as más cercanos y manteniendome fuerte con mis decisiones, además de eso, tenía este proyecto de verano en mente (para volver a Canadá) que fue lo que me mantuvo a flote.
La vida es un ir y venir de aventuras y decisiones, y agradezco eternamente haber optado por volver a Canadá y darle una segunda oportunidad a este hermoso país, que me sorprendió inmensamente esta nueva vez. Tome un trabajo de verano en un recinto marítimo donde arriendan botes y tienen un montón de actividades para realizar durante el día, y que además alberga cada verano gente de todos lados del mundo, que vienen a trabajar por la temporada; es chistoso como de cierto puede llegar a ser que la gente con la que uno se cruza y comparte puede ser clave, ya sea para bien o para mal. Y creo que estaba con la estrella sobre mi cabeza, porque me crucé con gente maravillosa durante este tiempo.

No entraré en detalles, pero haber ido a este trabajo y conocer a toda esta gente linda, es lo que hoy por hoy me tiene nuevamente viviendo feliz en Nueva Zelanda, sintiéndome como en casa, y muy bien acompañada por amigos y amigas. Claramente no reemplaza a nadie, y tampoco detiene este sentimiento de nostalgia de extrañar siempre a mi Santiago querido, pero me siento en el lugar correcto.



Comments