Cerrar la puerta con cariño
- Tiare Aros
- Apr 22, 2023
- 2 min read
¿Cómo es que pasamos de ser tanto a ser nada? Gente con la que compartimos momentos, años, penas, alegrías, planes y tardes eternas; de un día para otro se convierten en desconocidos. Mi pregunta ¿Cómo llegamos a eso?
Cuando estamos conociendo a alguien, y esta persona nos genera cierto interés, atracción o simplemente sentimos esa conexión energética que nos hace querer seguir conociendo, aprendiendo de ellas y llegar a ser parte de sus vidas, ponemos toda nuestra energía en ellos, y en buscar instancias para seguir compartiendo, porque disfrutaste del primer encuentro, y quieres volver a repetir esa sensación. Es como cuando vas a una reunión con amigos/as y conoces a alguien nuevo, o sientes que la conocías de antes, y hablan de la vida entera, se ríen, comparten ideas similares. Después de eso, va a depender de ambas personas si ese lazo sigue o no; si es posible construir un lazo amistoso, fraternal o amoroso con esa persona. A esas personas, en ese momento las tratamos con gentileza, con afecto y cuidamos de ellas, porque queremos mantenerlas en nuestras vidas. Pero ¿Es necesario que al irse de la vida de alguien lo hagamos tan groseramente?
Personalmente, me cuesta mucho sacar de mi vida a personas, mas si estas han sido importantes para mi; y me tomo el tiempo de hablar, de preguntar qué pasa, de insistir un poco ¿no? si finalmente en alguna etapa del camino quisiste a esa persona en tu vida, creo que al momento de que se distancien (lo cual es normal que pase ya que la vida y las personas mutan y evolucionan constantemente) hay que terminar el proceso con la misma gentileza y amor que lo comenzaste, y cuando estoy realmente segura de que esa persona no me requiere en su proceso, por supuesto que me voy, pero cierro siempre la puerta con cariño; deseándole lo mejor, enviando un mensaje incluso de vez en cuando, esperando que esté bien, que sus planes funcionen, que la vida les sonría.
Sé que no todas las personas funcionamos de la misma manera, pero que lindo sería el mundo si todos y todas nos tratáramos al inicio y al final del proceso, con el mismo amor y cariños que mantuvimos durante éste.
Soy una persona terriblemente ansiosa, y estando acá en Nueva Zelanda, me he enfrentando a momentos terribles, a nivel emocional y mental, porque claro, las emociones y sensaciones corren a 1.000km por hora. Y hoy pensé en cuanto bien le haría a la salud mental de todos y todas, que las cosas se conversen siempre, y que cuando decidamos salir finalmente de la vida de alguien, cerremos la puerta con cariño y gentileza.




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