top of page
Search

Invitada del mes Liss "Mamá primeriza"

  • Writer: Tiare Aros
    Tiare Aros
  • May 21, 2023
  • 6 min read

En este artículo nos acompañará Liss, quien es una de mis grandes amigas, con quien hemos logrado establecer un vínculo, que por sobre todo el respeto y admiración que sentimos mutuamente, nos aceptamos y queremos mucho. Dentro de la infinidad de cosas que tenemos en común, hoy también logramos ver las diferentes etapas de la vida que estamos viviendo, cada una a su ritmo y tiempo, una en Chile, yo acá en Nueva Zelanda, y a pesar de todo lo que físicamente nos separa e incapacita de estar juntas, siempre encontramos instancias para comunicarnos y establecer contacto, y así, entregarnos amorcito.

Mi amiga está embarazada y será madre dentro de poco, y esperando que todo salga muy bien respecto a la salud del pequeño Aníbal y al proceso medico correspondiente, hoy nos cuenta su experiencia, que hasta a mí me sorprendió después de haberla leído.

Sin mas rodeos, dejo con ustedes a Lis, la madre primeriza:

“Acabo de cumplir nueve meses. Para algunos pasó muy rápido, pero yo sentí cada semana que avanzaba. Recuerdo como si fuera ayer, cuando en un baño de un mall (obvio porque esta noticia no pudo haber ocurrido en otro lado, seguramente mi amiga andaba moviendo la economía, porque como ella siempre dice “se lo merece”), iba por el segundo test para confirmar mi resultado positivo, porque no podía creer el resultado del primero. Tiritaba, aún no podía dimensionar, la decisión que había tomado. Yo pensé que me demoraría más y no fue así.

Al dar a conocer la noticia, mi entorno más íntimo, esperaba con ansias este momento. Llevábamos meses de malas rachas (ojo que cuando habla de malas rachas, hace referencia a las pérdidas familiares y al accidente de su hermano querido, el cual nos tuvo a todos bien preocupados, no porque haya tenido pérdidas o abortos o le haya costado engendrar al bebe, porque para eso los Peyos, que así se hacen llamar ellos, no creo que requieran de ayuda) y este bebé permitió la esperanza y la alegría en todo su esplendor a mi alrededor.

Esperé hasta diciembre para informar a mi jefe. Solo una colega sabía, porque tenía susto que pasara algo. Hace poco había tenido una amiga cercana que perdió a su bebé por segunda vez a las 12 semanas (más común de lo que uno piensa). Informé recién a las 16 semanas, básicamente porque no quería tener comentarios, ni que me tocaran la guatita sin autorización o vieran mi desempeño laboral disminuido por estar gestando. En esos primeros meses incluso sentía que quería rendir el doble, como para sentirme mejor y no ser cuestionada al momento de informarlo.

Había días que trabajaba trece horas, haciendo caso omiso a las nauseas, sueño incontrolable y mal humor. ¡Porque si!!! Las hormonas se apoderan de ti. Y quise seguir tal cual mi vida, porque dije “estoy embarazada no enferma” …Hasta que manejando en la ruta 68 manejando a 120 km, vomité cinco veces todo el auto del copiloto. Maniobra muy peligrosa que me podría haber costado cara… Y ahí dije “Ok, no puedes seguir con este ritmo” (Es que yo cuando leí esto, la quise matar, porque no le había contado a nadie de esta gracia. Pero ella el poto loco, que siempre le gusta andar en todas y de arriba abajo, menos mal que le cayó la teja) Y ahí entendí que no podía seguir socializando ni trabajando igual que siempre.

*Que heavy y fuerte leer esto, y lograr visualizar que a pesar de estar en el año 2023, las mujeres seguimos siendo vistas como las procreadoras que serán un problema para la empresa si se toma las licencia de lo establecido, o si tiene mas de un hijo (a) porque falta, tiene compromisos en la escuela, y así una lista eterna de prejuicios y perjuicios que solo se nos carga a nosotras, las mujeres*

Senté cabeza y asumí… pero ahora era el tiempo de los miedos. Esos que te invaden sobre todo en las ecografías que definen malformaciones o problemas genéticos. Ese ámbito es cruel, porque como mamá primeriza, hay momentos muy críticos del embarazo, que incluso pueden detonar inviabilidad. Entonces comencé recién a tomarle el peso a cuidar mi salud y enfocarme en la alimentación.

En ese ámbito, también me di cuenta, que muchas personas se sintieron con derecho a opinar sobre mi cuerpo. Si crecía o no mi guatita. La pregunta frecuente de algunas amigas y familiares era: ¿Cuántos kilos ya subiste? ¡Por atrás no se te nota nada! ¿Estás comiendo bien? Y suma y sigue los comentarios que no aportaron en absolutamente en nada.

En un momento, fue tanto que tuve que responder fuertemente “todos los embarazos son distintos” para así cortar de frente las comparaciones.

*Considero que este tema, que no deja de ser reiterativo en las personas, estando o no embarazadas, es mucho peor; primero que todo, porque todas quienes han sido mamá tratan de darte consejos o decirte cómo, cuándo y dónde, y no creo que esté mal, porque finalmente compartir experiencias, solo nos hace mas sabios; pero no esperemos que nuestros comentarios u opiniones cambien o determinen las decisiones que tu vayas a tomar en la crianza de tu bebé o en el proceso de embarazo, creo que esto es algo privado que solo la pareja puede determinar, o bien decidir que opiniones tomaran y cuales no; y eso no implica que no quieran o estimen a las personas que las emiten*

En este camino, también se dio uno de mis grandes sueños, el esperado viaje a Europa que como toda profesora de historia era una de las metas de vida. Calculando, hice el viaje con cinco meses de gestación. No obstante, estuve dispuesta a dar un paso al costado, si el doctor decía que era riesgoso. Pero no… dijo “tu embarazo va bien” y ahí me entregué uno de los últimos viajes en pareja sin responsabilidades.

Fue en ese mismo recorrido por Italia, cuando me pregunté: ¿Es verdad que ya no tendré tiempo para mí? ¿Podré viajar y disfrutar de esta manera? ¿seré libre de hacer y deshacer? ¿la Liss de hoy se irá? ¿Qué estoy dispuesta a ceder y perder? Inseguridades que vienen a la mente naturalmente y que precisamente recaen en la mujer, porque tanto el sistema como la realidad de Chile no crea una co-crianza igualitaria. Todo lo contrario.

Al llegar de vuelta de mis vacaciones, comenzaron a sugerirme lecturas de maternidad. Y entre tanta información y consejos, quise hacerlo, pero al comenzar a leer, sentí mensajes de cómo hacerlo mejor, mamás ideales, otros de desesperanza envueltos en realismo pesimista, de lo terrible que es la maternidad (que ojo, no desvalorizo esos relatos), otros libros que eran una especie de manual paso a paso. Y dije “basta”, esta experiencia única la viviré sin guiones ni textos. Me sentí incapaz millones de veces, pero había algo dentro de mí que hacía que se me pasara.

Y en base a esta misma inseguridad de pensar que lo vas hacer mal, comencé a escuchar a mis amigas. A falta y la vez exceso de información me empecé a nutrir de mi propia red. Lo que significó un autocuidado tremendamente necesario. Y ya en los últimos meses, me quedé con la frase que más me marcó de ellas: “estoy cansada, pero jamás me arrepentiría de haber sido mamá” Y es ahí cuando encuentras la clave. Y no te sientes sola en ese mar de olas que van y vienen.

Ser madre es una decisión pensada, racional, pero sobretodo valiente. Mi consejo, es que lo hagan cuando se sientan resueltas personal y profesionalmente. Que se sientan satisfechas con sus etapas. Nadie está preparado al 100% para enfrentar tantos cambios, creo en las herramientas que me ha entregado la vida, y sé que estaré llena de crisis constantes, pero darse la oportunidad de vivirlo es tremendamente válido.

En otra ocasión les hablaré del parto y el postnatal que aún son rubros desconocidos”

Bueno, ese fue el relato de mi amiga, el cual espero les haya resonado en sus corazoncitos a todas aquellas/llos que están pasando por este momento, o que lo vivieron de una u otra manera. Yo no soy madre, no se tampoco si lo seré algún día, pero creo que el proceso mas cercano a la maternidad que he vivido han sido mi ahijado Damián y mi amada Isabel, quienes de alguna manera me han hecho empatizar y entender a grandes rasgos lo que significa ser madre, o estar dispuesta a dar la vida por otro ser. ¿Qué hermoso no?

 
 
 

Comments


bottom of page